Francachela. La princesa vestida de negro.




Francachela, una vampira del norte de Italia, cansada de deambular por el mundo soportando la torpeza humana, decidió enterrarse, y en contacto directo con la tierra, entrar en un profundo sueño.

Durante siglos permaneció aletargada, pero, al igual que Lestat, algo llamó tanto su atención que la despertó.

Un toro de las proximidades le sirvió para saciar su sed de sangre; la princesa vestida de negro, volvió a caminar entre los mortales. Desgraciadamente, tras seis meses, comprobó que esa época no era tan interesante como su música, y que el ser humano seguía siendo demasiado torpe, y decidió volver a su letargo.

Pero existía un local llamado Admiral’s Arms, herencia de un local que a finales del siglo XVI existía en Londres, y que era un lugar de magia negra donde seres mágicos y oscuros se encontraban. Ahora, el Admiral’s Arms es un nido de vampiros situado en el norte de una pequeña ciudad española, Jaén, y frecuentado por seres mágicos de diferentes disciplinas.

Ahí residía el alma errante de la que en vida fue madre de la vampira Francachela, de quien obtuvo su nombre, y cuyas mágicas estancias, fueron propiedad de la difunta.

Coincidiendo con la vuelta a la tierra de la vampira, Francachela Madre encontró en un lugar cercano un talismán que ella solía tener en vida. Y aún sin saber como llegó allí desde Italia, decidió cambiar a ese sitio su morada.

Y siguiendo a la fantasma, el local cambió a ese lugar su ubicación.

Pero maliciosas artes contra la princesa vestida de negro se urdían en la oscuridad.

En la cueva, la nueva ubicación del Admiral's, se recibió una lechuza. Ésta portaba un mensaje de David, desde Londres, en el que se nos advertía de que Francachela estaba en serio peligro. La decisión fue unánime: debíamos trasladarla a la cueva para velar por su seguridad.

Con el lógico cuidado para no turbar el aletargamiento de la vampira, ésta fue traslada a la cueva.

300 días después, una nueva lechuza de David llegó al Admiral's Arms, esta vez, procedente de Berlín.

Según relataba, ciertas criaturas se habían organizado para destruir a la princesa vestida de negro. Debíamos trasladarnos a una ubicación más segura, y prepararnos para un posible ataque. De cualquier forma, Francachela debía ser despertada debido a la vulnerabilidad de su estado de aletargamiento.

Nuestra fantasma, su madre, propuso que volviésemos a su residencia, donde, sin duda, estaríamos más seguros.

En 30 días desde el envío de la misiva, David había acordado encontrarse con Lestat, que fue quien tuvo el primer conocimiento de los oscuros planes contra la vampira. Juntos, llegarían al Admiral's para trasladar a Francachela y despertarla de su profundo sueño.

Durante varios días, vampiros, criaturas mágicas e incluso algunos maggles, donaron parte de su sangre para fortalecer el cuerpo de la princesa una vez volviese de su descanso.

La noche del 22 de Septiembre de 2012, David y Lestat ya estaban en la cueva. Había mucho por hacer, y la situación era lo suficientemente crítica como para no demorarse.

Después de 6 días, con las brujas y magos convocados, ya instalados en las propiedades de la fantasma, todo fue preparado y asegurado para la vuelta de Francachela...